EL VICEPRESIDENTE DE TELEVISA MURIÓ POR UNA BALA DISPARADA POR SU ESCOLTA

La Fiscalía del Estado de México conecta el proyectil que mató a Adolfo Lagos con el arma del conductor de la camioneta que lo vigilaba.

El caso del asesinato de Adolfo Lagos Espinosa ha dado un vuelco sorpresivo. Las primeras diligencias realizadas por las autoridades del Estado de México han revelado que el vicepresidente corporativo de telecomunicaciones de Televisa y director general de Izzy fue herido de muerte por una bala disparada por uno de sus escoltas. La Fiscalía local investiga desde este domingo el supuesto asalto a mano armada del ejecutivo, que paseaba en bicicleta junto con un acompañante en la carretera Tulancingo-Pirámides, cerca de la zona arqueológica de Teotihuacán.

A poco más de 24 horas del crimen, las autoridades de la Fiscalía general del Estado de México han realizado una reconstrucción de los hechos auxiliados por los guardaespaldas que seguían a Lagos Espinosa a la zaga desde una camioneta. Los encargados de seguridad de la víctima, que iban en el vehículo como conductor y copiloto, han colaborado con las autoridades desde el primer momento en calidad de testigos. Las investigaciones han incluido análisis de planimetría para determinar los detalles topográficos donde se dio un supuesto enfrentamiento entre los escoltas y dos hombres de entre 30 y 35 años que intentaron despojar a Lagos y a su acompañante sus bicicletas.

Este tercer testigo, que iba unos metros por delante de Lagos Espinosa, ha dicho a la policía que dos hombres caminaban en sentido opuesto a ellos. Uno de ellos iba armado. “Uno sacó una pistola e instantes después se escucharon varias detonaciones, posteriormente observó como estos individuos corrían hacia una nopalera, al tiempo que continuaban disparando armas de fuego”, cita al testigo un comunicado de prensa emitido por la Fiscalía la noche del lunes.

Peritos locales y de la Procuraduría General de la República (PGR; Fiscalía general) hicieron a lo largo de este lunes pruebas periciales de mecánica de hechos y de balística. En el lugar del crimen se han hallado, hasta el momento, siete casquillos de armas de nueve milímetros. “Corresponden a las armas que ambas personas encargadas de la seguridad de la víctima portaban en el momento de los hechos”, afirma la Fiscalía.

Las diligencias de las autoridades locales y federales han logrado conectar una de esas armas con la bala que le fue extraída a Adolfo Lagos Espinosa de sus costillas derechas. “El resultado de las pruebas realizadas por ambas dependencias es coincidente en determinar que la bala que fue extraída del cuerpo de la víctima, por sus características balísticas, fue disparada por el arma que manejaba la camioneta”, dice el comunicado de prensa. Ese único impacto es el que finalmente le costó la vida al director general de Izzy, que recibió atención médica en una ambulancia y, posteriormente, en el hospital de Villa de las Flores (Coacalco), a 30 kilómetros del lugar del paraje donde ocurrió el incidente.

Es inusual que las investigaciones de homicidios avancen a esta velocidad en el país. Y menos en el Estado de México, una región que tan solo en octubre atendió, en promedio, 10 asesinatos diarios, siete de ellos dolosos. El caso de Lagos Espinosa, sin embargo, contó con una rápida y contundente presión ejercida por los sectores empresariales del país. Políticos, hombres de negocios e intelectuales urgieron a las autoridades a resolver el crimen de un hombre de clase alta con una larga experiencia en la banca mexicana y, desde 2013, con un puesto directivo en el gigante de las telecomunicaciones Televisa.

Esta condena hizo que el propio presidente Peña Nieto prometiera la participación de autoridades federales en la investigación de un delito del fuero común. La Fiscalía local, no obstante, no ha cerrado el caso y ha prometido el “total esclarecimiento” de los hechos. A pesar de esto, las autoridades locales han aportado con rapidez un dato contundente. Lagos Espinosa murió por una bala disparada por un hombre que vivía para cuidarlo.

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